Investigadores de la Universidad de California en Irvine descubrieron tras una cuidadosa observación que el oficinista típico es interrumpido o cambia de tarea cada tres minutos.
Y puede tardar 23 minutos y 15 segundos en volver al estado anterior.
Pierdes más de un día a la semana
Las investigaciones han revelado que, en el sector de los servicios financieros, las interrupciones pueden suponer hasta 238 minutos al día.
Y luego hay que volver atrás, con lo que se pierden otros 84 minutos.
Eso deriva en la pérdida de impulso o la repetición de tareas a causa de errores (estrés y fatiga cuestan otros 50 minutos).
El resultado final son 372 minutos, o 6,2 horas al día, o 31 horas a la semana.
Te distraes y lo arreglas (rompiéndote)
Porque ese mismo estudio descubrió que las personas se distraen pero se esfuerzan para mantener su nivel de productividad.
Y eso tiene un costo → te sumas un chingo de estrés y burnout.
Con Discord repitiendo los mismos mensajes todos los días, me vi a mí mismo en esa situación.
Las personas completaron las tareas interrumpidas en menos tiempo sin diferencia de calidad.
Nuestros datos sugieren que las personas compensan las interrupciones trabajando más rápido, pero esto tiene un precio: experimentar más estrés, mayor frustración, presión de tiempo y esfuerzo.
https://dl.acm.org/doi/abs/10.1145/1357054.1357072
Instituciones se burlan en tu cara
Porque Francia promulgó en 2017 una ley que establece el derecho del empleado a desconectarse de las tecnologías y comunicaciones del lugar de trabajo fuera del horario laboral…
Pero “nobody gives a shit”. El cambio siempre es personal.
Siempre podemos cambiar (cambiando)
- Celular en modo avión, o sin notificaciones sonoras o vibratorias, siempre.
- Bajar redes sociales, salvo que trabajes activamente en eso (desactivalas fuera de tu horario laboral).
- Prestar atención a todo. Si estás lavando, siente el agua, mira los platos, observa la espuma (del detergente sólido, en lo posible). Si estás caminando, observas.
- Cambiar tus hábitos, empezando con un plan, de a poco y sin plazos.