Empezamos en esto para hacer dinero y confiando ingenuamente en los anzuelos de venta de miles de shitcoins que solo existen para quedarse con el dinero ajeno, como prácticamente todo lo que compras y consumes.
Luego comenzamos a leer sobre dinero, patrimonio, economía básica (no solo desde la ideología dominante que pretende que “siempre haya más” sino desde distintos puntos de vista) y así llegamos al whitepaper de Bitcoin:
Descubrimos lo valioso de la escasez, reglas monetarias claras, un sistema genial de incentivos (mineros) y varias cosas increíbles!
Pero también que todas las operaciones quedan registradas y se pueden tracear y auditar, mientras reconocemos que Bitcoin no es usado para lo que fue creado y su minería se está brutalmente centralizando, entre algunas yerbas más.
Pero solo descubrimos su lado B al profundizar y dejar de ponernos la camiseta (!)
No somos la empresa en la que trabajamos, tampoco el club al que pagamos para ver jugar ni mucho menos la moneda que elegimos
Criptonautas somos independientes, tomamos decisiones en base a nuestro criterio y
nos vale verganos interesa muy poco lo que digan sobre nosotros los demás.
El punto es que todos nos volvimos en algún momento fanáticos bitcoiners o maximalistas, sobre todo si perdimos dinero en las alternativas, porque nuestra primera reacción es sobre-dimensionar lo que sobrevive a nuestra ambición ![]()
Y eso tiene sentido si nuestras acciones dependen exclusivamente de emociones… Pero nos distrae completamente de la realidad y nos prohibe conocer qué hacemos, por qué y para qué.
Un maximalista bitcoiner se comporta de manera similar a un fundamentalista religioso que no desea conocer la verdad sino transmitir “su” verdad, que entiende como algo único, inmutable y universal.
Esto puede ser genial si luego el mundo se somete a esa ideología, pero a la vez muy contraproducente, si eso nos ciega al momento de evaluar en profundidad y elegir.
Porque no hace falta ser un fanático para usar Bitcoin, tampoco Monero, Ethereum o Internet.
Cómo “enseñan” fanáticos
La manera más simple de reconocer a un farsante que se quiere hacer pasar por sabio, es observando su determinación.
Un fanático bitcoiner suele programar enseñar de este modo:
- Diciendo qué hacer (comprar el DIP, el trading es malo).
- Dónde hacerlo (exchange local con muy pocas fricciones)
- Cómo hacerlo (DCA, comprar todo el tiempo).
“Mis estudiantes (Generación Z), después de haber generado sus claves privadas, aprenden por qué nunca les pueden robar sus bitcoins y por qué, si ahorran en BTC, su poder adquisitivo se apreciará hasta el infinito”, detalla un profesor de Londres que decidió contar su experiencia.
“Les digo a los estudiantes que poseen el artículo más escaso del universo.
Las frases en negritas son falsas, muy peligrosas y están avalada por instituciones. Fanáticos no enseñan cómo elegir, tampoco evalúan alternativas ni analizan puntos de mejora.
Incluso censuran, al ver que su mensaje se ve perjudicado por cuestionamientos o datos contrarios a lo que desean instalar como única verdad:
Cómo aprendemos en Criptonautas
Cuestionando, evaluando, analizando, forzando todo al límite (qué pasaría si) y compartiendo nuestras conclusiones.
Porque la única manera de aprender algo, es desarrollándolo SIN figura de autoridad, porque de lo contrario repetimos (y eso no es elegir, aprender ni desarrollar).
Qué piensas sobre la evangelización bitcoiner?
Fuiste víctima, sigues considerándote “maximalista” o dejaste de validar tu identidad en un grupo que casi no te representa?
