El ikigai está compuesto por dos palabras japonesas: “iki” (vida) y “gai” (valor o mérito). Básicamente, se refiere a la razón de ser, al propósito que da sentido a nuestra existencia.
Para hacer un resumen gráfico se suele realizar una serie de cuatro círculos superpuestos, que representan las intersecciones entre lo que amamos, lo que somos buenos haciendo, lo que el mundo necesita y lo que podemos ser recompensados por hacer.
Encontrar la convergencia de estos elementos esencialmente nos guía hacia nuestro ikigai personal.
En una sociedad donde la búsqueda constante de logros y riqueza a menudo eclipsa la búsqueda de significado y felicidad, el ikigai actúa como un recordatorio valioso.
Se trata de abrazar lo que realmente nos apasiona y lo que se alinea con nuestras habilidades, al mismo tiempo que generamos una contribución hacia la comunidad y nos sentimos recompensados en diferentes formas (no siempre económicas).
La atención a estas áreas puede llevarnos a una vida más equilibrada y enriquecedora.
Llegar a esa instancia no siempre (casi nunca) es sencillo. Ya que los “mandatos” y la cultura circundante nos va empujando a lugares que asumimos como parte de un todo social que no siempre responde a nuestras búsquedas y necesidades más profundas.
El concepto de ikigai se divide en cuatro espacios interconectados que ayudan a identificar y explorar áreas clave en nuestra vida. Estos espacios se superponen y se combinan para detectar un propósito y un “sentido de la vida” apropiado realmente a lo que queremos SER.
Las cuatro áreas del ikiagi
Lo que amamos (Pasión)
Actividades, intereses que nos apasionan y te llenan de alegría. Aquello que nos entusiasma y nos hace perder la noción del tiempo cuando lo hacemos.
Lo que somos bueno haciendo (Profesión)
Aquí se encuentran las habilidades, talentos y fortalezas naturales. Estas son las cosas en las que logramos destacarnos y que nos permiten sobresalir en ciertas áreas.
Reconocer nuestras habilidades y aprovecharlas es fundamental para sentirnos competentes y confiados en lo que hacemos (desarrollemos)
Lo que el mundo necesita (Vocación)
Este espacio se refiere a cómo se puede contribuir y servir a los demás, a la comunidad o al mundo en general. Implica encontrar formas de poner habilidades y pasiones al servicio de los demás. Sentir que se está haciendo una diferencia positiva puede proporcionar un profundo sentido de propósito.
Lo que puedes ser recompensado por (Profesión)
Aquí se trata de las áreas en las que se puede encontrar sustento económico, reconocimiento o recompensas tangibles. Esto no solo se refiere a una recompensa financiera, sino también a sentirse valorado y apreciado por lo que se hace.
El ikigai surge en la intersección de estos cuatro espacios.
Encontrar el ikigai implica buscar las áreas donde estos elementos se superponen y se entrelazan. No siempre es fácil (en realidad nunca lo es) identificar el ikigai, pero explorar y reflexionar sobre estas áreas puede ser un proceso gratificante y revelador.
A medida que se encuentra esa convergencia entre pasiones, habilidades, contribuciones y recompensas, se puede descubrir un propósito auténtico y duradero que acompañe una vida con sentido mas cercano a la integralidad.
5 Sugerencias para encontrar tu propósito
El ikigai nos insta a explorar nuestras pasiones, fortalezas y contribuciones para descubrir un propósito auténtico que infunda cada día con un sentido renovado.
[1] Cultivar la Autoconciencia Profunda
Antes de embarcarse en la búsqueda del ikigai, es importante dedicar tiempo a reflexionar sobre quienes somos (quien soy) realmente. I dentificar nuestras pasiones, valores y habilidades únicas. Preguntarnos qué actividades nos llenan de alegría y qué aspectos de la vida nos hacen sentir más realizado.
Esta autoexploración nos ayuda a construir una base sólida para descubrir nuestro propósito.
[2] Buscar el Equilibrio y la Conexión
El ikigai no solo se trata de lo que hacemos, sino también de cómo nos conectamos con el mundo que nos rodea. Buscar un equilibrio saludable entre intereses personales y responsabilidades hacia los demás.
Cultivar relaciones significativas, ya que la interacción humana puede ser una fuente poderosa de satisfacción y propósito.
[3] Encontrar el Flujo en las Actividades
Identificar las actividades en las que nos “perdemos en el tiempo”. Estar en un estado de flujo indica que estamos completamente involucrados en lo que hacemos.
Dedicar tiempo regularmente a estas actividades, ya que pueden proporcionar un sentido profundo de realización.
[4] Afrontar Desafíos y Superar Obstáculos
La búsqueda del ikigai puede llevar a enfrentar desafíos y salir de la peligrosa “zona de confort”. Abrazar estas oportunidades para crecer y evolucionar.
Los desafíos pueden ayudarnos a descubrir nuevas habilidades y fortalezas, lo que puede enriquecer nuestra búsqueda.
[5] Aprender y Adaptar Constantemente
La búsqueda del ikigai es un proceso continuo. Mantener una mentalidad abierta y dispuesta a aprender. A medida que evolucionamos y experimentamos nuevas cosas, la comprensión del ikigai también puede cambiar.
El camino hacia el ikigai es único para cada uno, y por ello es una experiencia sumamente gratificante y transformadora.
Todo es un desafío y vale la pena!!
