Y si me pasa algo………?
Es una pregunta que cuando pasan ciertas situaciones nos solemos cuestionar pero que luego con la vuelta del día a día nos olvidamos.
Y volcándolo al mundillo cripto en el que estamos sumergidos, volvió a surgir el tema charlando con @sebacripto , donde coincidimos en que nuestro círculo familiar, si bien apoya lo que uno hace, no entiende del tema.
Entonces surge la duda, si me pasa algo , cómo dejar explicado a ese ser cercano (espos@, pareja, hij@, amig@), qué es una wallet, las seeds , que son 12 o 24 palabras donde tenés dinero invertido, que lo puede cambiar P2P, sería un chino.
¿Somos conscientes de que eso podría quedar perdido o por desconocimiento podría caer en las manos equivocadas?
En este momento es donde caemos en la cuenta de que ser dueño de tu propio dinero conlleva grandes responsabilidades. En el mundo tradicional con algunos papeles, documentos y las correspondientes comisiones se resolvería, pero aquí no.
Entendiendo que es un tema muy personal y singular, se me ocurren un par de alternativas:
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Dejar designado a alguien de mucha confianza, que entienda cripto, sin darle las seeds, ni información, que llegado el caso, nuestra persona cercana (quien sí sabe dónde está la wallet y las seeds, pero no sabe qué hacer), se la acercaría para que le dé una mano.
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Generar un instructivo ultra detallado paso a paso desde donde encontrar la wallet, dónde están escondidas las seeds , cómo enviar cripto, datos de “los buenos muchachos”, etc para que lo hagan por su cuenta. Y claro, guardar ese instructivo es otro tema.
Imagino que habrá 1000 variantes más pero me quedo dando vueltas en círculos.
Lo que sí me queda claro es que nadie tiene la vida comprada.
Pensaron en esto o se les ocurre alguna otra variante?
Simplemente algo anecdótico. Este post lo tenía guardado desde la semana pasada para subirlo tranquilo el fin de semana.
El Domingo a la madrugada volviendo de buscar de una juntada y de un 15 a mis hijas con mi mujer, es decir familia completa, en la panamericana un individuo que evidentemente desprecia su vida y poco le importa la de los demás, nos chocó de atrás a unos 180km/h, y nos dejó dando vaya a saber cuántos trompos. Por suerte nada grave entre nosotros, estamos todos bien, pero me hizo reforzar la idea de que nadie tiene la vida comprada.